Ciencia
Ecografías en el embarazo: cuántas y cuándo según la OMS
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La recomendación de referencia a nivel mundial la publicó la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2016, en su guía de atención prenatal para una experiencia positiva del embarazo. Su conclusión es clara y sorprendentemente conservadora: una sola ecografía de rutina antes de la semana 24 de gestación.
Qué dice la OMS: una sola ecografía de rutina
La recomendación de referencia a nivel mundial la publicó la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2016, en su guía de atención prenatal para una experiencia positiva del embarazo. Su conclusión es clara y sorprendentemente conservadora: una sola ecografía de rutina antes de la semana 24 de gestación.
¿Por qué una sola, y por qué antes de la semana 24? Porque esa ecografía cumple cuatro funciones con evidencia sólida: estima con precisión la edad gestacional (es decir, cuántas semanas llevas realmente), mejora la detección de anomalías fetales y de embarazos múltiples, y reduce las inducciones del parto por embarazos que parecían prolongados pero en realidad estaban mal datados. Hacerla antes de la semana 24 deja además margen para tomar decisiones clínicas a tiempo.
La misma guía de la OMS recomienda ocho contactos prenatales como mínimo durante el embarazo (antes se recomendaban cuatro), pero ojo: contacto prenatal no significa ecografía. La mayoría de esos controles son visitas clínicas —tensión arterial, peso, análisis de sangre y orina, escucha del latido— sin necesidad de pasar por el ecógrafo.
Este es el estándar mínimo global, pensado también para países con pocos recursos. En sistemas sanitarios con más medios, como el español, el calendario real es algo más amplio, como veremos ahora.
El calendario español: tres ecografías de rutina
En España, la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) recomienda tres ecografías de rutina en un embarazo sin complicaciones:
- Semanas 11 a 14 (idealmente 11+0 a 13+6): ecografía de datación y cribado del primer trimestre.
- Semanas 18 a 22: ecografía morfológica o anatómica, la más detallada.
- Semanas 32 a 36: ecografía de crecimiento del tercer trimestre.
Además, en algunos centros se realiza una ecografía temprana entre las semanas 8 y 10 para confirmar que el embarazo es viable y está bien ubicado (descartar un embarazo ectópico), sobre todo si hay sangrado, dolor o dudas sobre la fecha de la última regla. No es una ecografía de rutina universal, sino una herramienta de confirmación cuando hace falta.
Si quieres llevar la cuenta de tus semanas para no perderte ninguna cita, nuestra calculadora de embarazo te dice en qué semana estás y en qué trimestre te encuentras con solo introducir la fecha de tu última regla.
Primera ecografía (semanas 11 a 14): datación y cribado
Esta primera cita con el ecógrafo tiene dos grandes objetivos. El primero es datar el embarazo con precisión. La medida de la longitud cráneo-caudal (CRL, la distancia de la cabeza al final de la columna del embrión) entre las semanas 7 y 13 es el método más fiable que existe para saber la edad gestacional: su margen de error ronda los 3 a 5 días. A partir de esta medida se ajusta la fecha probable de parto si la regla era irregular o no recuerdas bien la fecha.
El segundo objetivo es el cribado de anomalías cromosómicas, que combina tres elementos: la medida de la translucencia nucal (el grosor del pliegue de líquido en la nuca del feto), un análisis de sangre materna (PAPP-A y fracción libre de beta-hCG) y la edad de la madre. Juntos estiman el riesgo de síndrome de Down (trisomía 21) y de trisomías 18 y 13.
En esta ecografía también se confirma el número de fetos y, en caso de gemelos, algo crucial: la corionicidad, es decir, si comparten placenta o cada uno tiene la suya. Los embarazos monocoriales (una sola placenta) requieren un seguimiento mucho más estrecho, y saberlo en el primer trimestre cambia todo el plan de control.
El cribado del primer trimestre estima un riesgo, no da un diagnóstico. Un resultado de "alto riesgo" no significa que el bebé tenga una anomalía: significa que se ofrecen pruebas adicionales, como el test de ADN fetal en sangre materna (NIPT) o, si se desea confirmación definitiva, una prueba invasiva como la amniocentesis.
La ecografía morfológica (semanas 18 a 22): la cita más importante
Si solo pudieras hacerte una ecografía en todo el embarazo, sería esta. La ecografía morfológica es un repaso anatómico completo del feto, de la cabeza a los pies: se examinan las estructuras del cerebro, la cara, el corazón (incluidas las cuatro cámaras), la columna vertebral, los riñones, el estómago, los brazos y las piernas, además de la placenta, el cordón umbilical y la cantidad de líquido amniótico.
¿Por qué justo en estas semanas? Porque es el punto óptimo: los órganos ya están lo bastante desarrollados para verse con detalle, y el feto aún es lo bastante pequeño como para visualizarlo entero con comodidad. Más adelante, el tamaño y la posición hacen la exploración más difícil.
Es importante entender sus límites con honestidad: la ecografía morfológica detecta una buena parte de las anomalías estructurales importantes, pero no todas. Los estudios sugieren que su sensibilidad para anomalías mayores ronda entre la mitad y dos tercios de los casos, dependiendo del tipo de anomalía, la posición del bebé, la cantidad de líquido amniótico y la calidad del equipo. Algunas alteraciones —sobre todo las funcionales, como ciertos problemas auditivos o del neurodesarrollo— simplemente no son visibles en una imagen.
En esta misma cita también se revisa la ubicación de la placenta. Si está baja, cubriendo parcial o totalmente el cuello del útero, se anota para reevaluarla en el tercer trimestre: la gran mayoría de las placentas bajas detectadas a las 20 semanas "migran" hacia arriba a medida que el útero crece.
Tercera ecografía (semanas 32 a 36): crecimiento y posición
La última ecografía de rutina se centra en una pregunta: ¿está creciendo bien el bebé? Se miden la cabeza, el abdomen y el fémur, y con esas medidas se estima el peso fetal, que se compara con las curvas de crecimiento por percentiles. Un peso estimado por debajo del percentil 10 puede indicar una restricción del crecimiento intrauterino y motivar un seguimiento más estrecho.
También se reevalúa lo pendiente de citas anteriores: la posición de la placenta (si a las 20 semanas estaba baja, aquí se confirma si ya subió o si persiste una placenta previa que condicione el tipo de parto), la cantidad de líquido amniótico y la presentación del bebé (cefálica, de nalgas o transversa).
En embarazos sin complicaciones, el Doppler (la ecografía que mide el flujo de sangre en los vasos del cordón y del cerebro fetal) no se hace de rutina: se reserva para casos con sospecha de restricción del crecimiento, hipertensión, diabetes u otros factores de riesgo. Hacerlo "por si acaso" en embarazos de bajo riesgo no ha demostrado beneficios.
Qué no es de rutina: 3D/4D, Doppler y ecografías "de recuerdo"
Conviene separar la ecografía médica de la ecografía como experiencia. La 2D, la 3D y la 4D usan exactamente la misma tecnología de ultrasonidos; la diferencia está solo en cómo el equipo procesa la imagen. La 3D reconstruye el volumen y la 4D añade el movimiento en tiempo real. Son imágenes preciosas, pero para el diagnóstico de rutina no aportan más información que la 2D, que sigue siendo el estándar médico.
Las sociedades científicas desaconsejan las ecografías "de recuerdo" o de entretenimiento —esas sesiones en centros comerciales para ver la carita del bebé sin indicación médica—. El motivo no es que se haya demostrado daño, sino el principio de prudencia: la ecografía diagnóstica debe seguir el criterio ALARA (*as low as reasonably achievable*, tan baja como sea razonablemente posible), es decir, la mínima exposición necesaria y siempre con un propósito clínico, realizada por personal cualificado.
Importante: Desconfía de los centros que ofrecen "ecografías 5D emocionales" sin personal sanitario cualificado ni informe médico. Una ecografía no es una sesión de fotos: es una prueba diagnóstica, y su valor está en quién la interpreta, no en lo nítida que salga la imagen.
Preguntas prácticas antes de tu cita
- ¿Necesito prepararme? Para las ecografías abdominales tempranas a veces se pide la vejiga llena, porque el líquido ayuda a ver mejor el útero. En las ecografías del segundo y tercer trimestre no suele hacer falta. En las primeras semanas es frecuente usar la sonda transvaginal, que da imágenes mucho más nítidas del embrión pequeño: no duele, aunque puede resultar algo incómoda.
- ¿Cuánto dura? La morfológica es la más larga: entre 20 y 30 minutos si el bebé colabora. Las demás suelen durar 10-15 minutos.
- ¿Es segura? Tras más de cuatro décadas de uso clínico no hay evidencia de que la ecografía diagnóstica cause daño al feto cuando se realiza con los ajustes estándar y por profesionales. Los índices térmico y mecánico del equipo están regulados para mantenerse dentro de márgenes seguros.
- ¿Puedo llevar acompañante? En la mayoría de los centros públicos y privados sí, y es un momento bonito para compartir. Pregunta antes por si hay restricciones de aforo.
- ¿Qué pregunto al salir? Pide siempre el informe escrito: edad gestacional confirmada, biometría dentro de percentiles normales, placenta y líquido normales, y fecha de la próxima cita. Si algo sale "no concluyente" porque el bebé estaba mal colocado, es normal que te citen de nuevo: no significa que haya un problema.
Y una última cosa: si entre ecografía y ecografía notas sangrado, pérdida de líquido, dolor intenso o una disminución clara de los movimientos del bebé, no esperes a la próxima cita programada. Acude a urgencias: las ecografías de rutina no sustituyen la atención ante signos de alarma.
En resumen: lo que de verdad importa
- La OMS recomienda una sola ecografía de rutina antes de la semana 24; en España se hacen tres (11-14, 18-22 y 32-36) según la SEGO.
- La ecografía de las 18-22 semanas es la más importante: revisa la anatomía completa del bebé.
- La del primer trimestre data el embarazo con precisión de días y permite el cribado de cromosomopatías.
- La del tercer trimestre vigila el crecimiento, el líquido amniótico y la posición de la placenta.
- La 3D/4D no diagnostica mejor que la 2D, y las ecografías sin finalidad médica no se recomiendan.
- Entre cita y cita, los signos de alarma (sangrado, pérdida de líquido, menos movimientos) son motivo de urgencias, no de espera.
Con este calendario claro, cada cita con el ecógrafo deja de ser una incógnita para convertirse en lo que es: una de las herramientas más útiles —y más tranquilizadoras— de todo el embarazo.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas ecografías se hacen en un embarazo normal en España?
En España se recomiendan tres ecografías de rutina: una entre las semanas 11 y 14, la morfológica entre las 18 y 22, y una de crecimiento entre las 32 y 36. La OMS recomienda como mínimo una sola ecografía antes de la semana 24; cualquier ecografía adicional debe tener una indicación médica.
¿La ecografía es segura para el bebé?
Tras décadas de uso no hay evidencia de que la ecografía diagnóstica, realizada con los ajustes estándar, cause daño al feto. Aun así, la medicina sigue el principio de prudencia: usar la mínima exposición necesaria y evitar ecografías sin finalidad médica.
¿Es mejor la ecografía 3D o 4D que la 2D?
No para el diagnóstico de rutina: las tres usan la misma tecnología de ultrasonidos y la 2D sigue siendo el estándar médico. La 3D/4D aporta imágenes más vistosas, pero no mejora la detección de anomalías en embarazos sin riesgo.
¿Se puede saber el sexo del bebé en la ecografía de las 20 semanas?
Normalmente sí, si el bebé está en una posición favorable. A partir de las semanas 18-20 la fiabilidad es alta, aunque nunca del 100 %. Si prefieres no saberlo, avisa al profesional antes de empezar la exploración.
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Contenido elaborado a partir de fuentes oficiales: MedlinePlus en español, ACOG y OMS.