Ciencia
Estreptococo del grupo B: el test de la semana 35-37
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El estreptococo del grupo B (su nombre científico es Streptococcus agalactiae) es una bacteria muy común que vive de forma natural en el intestino de muchas personas y, en una parte de ellas, también en la vagina. Antes de seguir: no es una infección de transmisión sexual, no se contagia por el uso de baños públicos y no tiene nada que ver con la higiene personal. La gran mayoría de las personas que la portan no lo saben, porque no produce síntomas.
Qué es exactamente el estreptococo del grupo B
El estreptococo del grupo B (su nombre científico es Streptococcus agalactiae) es una bacteria muy común que vive de forma natural en el intestino de muchas personas y, en una parte de ellas, también en la vagina. Antes de seguir: no es una infección de transmisión sexual, no se contagia por el uso de baños públicos y no tiene nada que ver con la higiene personal. La gran mayoría de las personas que la portan no lo saben, porque no produce síntomas.
Se estima que alrededor de una de cada cuatro mujeres embarazadas está colonizada por esta bacteria en algún momento del embarazo. La palabra clave aquí es *colonizada*: la bacteria vive en el cuerpo sin causar enfermedad. Para la madre, portar el estreptococo B suele ser completamente inocuo —en ocasiones puede estar detrás de una infección urinaria, pero eso es todo—. El motivo por el que los obstetras le dedican tanta atención no es la salud de la madre, sino la del bebé durante el parto.
Portar el estreptococo del grupo B es frecuente y normal en adultos sanos. Solo se convierte en un asunto clínico importante en el contexto del parto, cuando el recién nacido puede entrar en contacto con la bacteria.
Por qué importa tanto durante el parto
Durante el parto vaginal, el bebé atraviesa el canal vaginal y puede entrar en contacto con la bacteria si la madre está colonizada. En la mayoría de los casos no ocurre nada: los bebés de madres portadoras nacen sanos la inmensa mayoría de las veces. Pero en un pequeño porcentaje de casos, la bacteria puede causar una infección grave en el recién nacido en los primeros días de vida, conocida como enfermedad de inicio temprano.
Los cuadros más preocupantes son la sepsis (infección generalizada), la neumonía y la meningitis neonatal. Durante décadas, el estreptococo del grupo B fue una de las principales causas de infección grave en recién nacidos. La buena noticia es que todo cambió con una estrategia sencilla y muy eficaz: los antibióticos intravenosos durante el parto, administrados solo a las madres con riesgo identificado.
Desde que el cribado universal y la profilaxis antibiótica se generalizaron, la incidencia de la enfermedad de inicio temprano se ha reducido de forma espectacular: los estudios sugieren una disminución de alrededor del 80 %. Es uno de los grandes éxitos de la medicina preventiva en obstetricia: una prueba sencilla, de unos segundos, que evita la mayoría de los casos graves.
Conviene saber también que existe una forma de enfermedad de inicio tardío, que aparece entre la primera semana y los tres meses de vida. Esta forma no se previene con los antibióticos del parto (su origen suele ser distinto), por lo que la vigilancia de los síntomas del bebé sigue siendo importante tras el alta. Volveremos a esto más adelante.
Cuándo se hace el test y en qué consiste
El cribado del estreptococo B se realiza en el tercer trimestre, entre la semana 35 y la 37 de embarazo, según el protocolo de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO). En Estados Unidos, la guía del Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG) lo sitúa entre la semana 36 y la 37. La lógica de la fecha es clara: el resultado debe ser lo más reciente posible respecto al parto, pero dejando margen para que el laboratorio procese la muestra. Un cultivo hecho demasiado pronto podría quedar desactualizado si la colonización cambia; uno demasiado tarde podría no tener resultado antes del nacimiento.
La prueba en sí no podría ser más sencilla. Con un hisopo —un palito con punta de algodón— la matrona o el médico toman una muestra del tercio inferior de la vagina y del recto. Dura unos segundos, no duele (puede resultar ligeramente incómoda, nada más) y no necesita preparación: no hace falta ayunar ni evitar relaciones sexuales los días previos, salvo que tu profesional te indique lo contrario.
La muestra se envía al laboratorio, donde se cultiva para ver si crece la bacteria. El resultado suele estar disponible en 24 a 48 horas y aparece en tu historia clínica o en la app de tu hospital. Si no sabes cómo consultar tu resultado, pregúntalo en tu próxima visita: es importante que lo conozcas antes de ponerte de parto. Saber en qué semana estás ayuda a no perder la ventana del cribado; si tienes dudas, la Calculadora de embarazo de Dulce Espera te orienta sobre tu semana actual.
Qué significa tu resultado: positivo, negativo o desconocido
Resultado positivo. Significa que la bacteria se detectó en tu cultivo. No estás enferma, no necesitas tratamiento ahora y no hay nada que «curar» antes del parto. Lo que significa es que, cuando llegue el momento del parto, recibirás antibióticos por vía intravenosa para proteger al bebé. Es todo. No implica un parto de mayor riesgo, ni una cesárea, ni un bebé enfermo.
Resultado negativo. Es una buena noticia: reduce mucho la probabilidad de que la bacteria esté presente en el momento del parto y, en principio, no necesitarás antibióticos por este motivo. Pero conviene mantener la perspectiva: la colonización puede ser intermitente, y un negativo no es una garantía absoluta. Si aparecen factores de riesgo durante el parto (fiebre, rotura prolongada de membranas), tu equipo puede decidir la profilaxis igualmente.
Resultado desconocido. A veces el parto se adelanta antes de hacer el test, o el resultado no está disponible cuando empieza el trabajo de parto. En ese caso no se improvisa: se aplica el protocolo de factores de riesgo. Recibirás antibióticos si presentas alguna de estas circunstancias: parto antes de la semana 37, rotura de membranas de más de 18 horas, fiebre materna de 38 °C o más durante el parto, antecedente de un hijo anterior con infección invasiva por estreptococo B, o bacteriuria por estreptococo B en este embarazo.
Importante: Un resultado positivo no significa que tú o tu bebé estén enfermos. Significa solo que se aplicará una medida preventiva muy eficaz durante el parto. No te automediques con antibióticos orales por tu cuenta: no sirven para este fin.
Antibióticos durante el parto: la protección que realmente funciona
Aquí está el punto central de todo el protocolo. Si tu cribado es positivo —o si hay factores de riesgo y el resultado se desconoce—, recibirás antibióticos por vía intravenosa durante el trabajo de parto. El fármaco de primera elección es la penicilina G; también se usan la ampicilina o la cefazolina. Si eres alérgica a la penicilina, existen alternativas (como la clindamicina o la vancomicina) que se eligen según la sensibilidad de la bacteria.
El objetivo es que el antibiótico actúe en el canal del parto antes de que el bebé pase por él. Por eso lo ideal es iniciar la perfusión al menos 4 horas antes del nacimiento, aunque cualquier tiempo de tratamiento cuenta: incluso una dosis parcial reduce el riesgo. En la práctica, el equipo suele empezar el antibiótico en cuanto ingresas con trabajo de parto activo, y se repite la dosis cada 4 horas hasta el nacimiento.
Una duda muy común: ¿por qué no tomar antibióticos orales durante el embarazo para «eliminar» la bacteria antes del parto? Porque no funciona. La colonización por estreptococo B tiende a reaparecer incluso después de un tratamiento oral, así que erradicarla semanas antes del parto no protege al bebé. La evidencia es clara: lo que previene la enfermedad neonatal es el antibiótico intravenoso durante el parto, no antes. Este es uno de esos casos en los que el «sentido común» engaña y la ciencia tiene la respuesta correcta.
Otro detalle tranquilizador: el protocolo no cambia tu plan de parto. Puedes moverte, pedir la analgesia que necesites y vivir el parto como lo habías imaginado; la perfusión es compatible con casi todo. Y no, un positivo no es indicación de cesárea: el parto vaginal con profilaxis es el camino habitual y seguro.
Situaciones especiales que conviene conocer
Hay algunos escenarios que merece la pena conocer de antemano para no llevarse sorpresas:
- Bacteriuria por estreptococo B en el embarazo. Si en algún análisis de orina aparece esta bacteria, se considera un marcador de colonización intensa. En ese caso recibirás la profilaxis durante el parto independientemente del resultado del cultivo posterior; de hecho, muchas guías indican que ya no es necesario repetir el cribado. La infección urinaria en sí se trata con el antibiótico que indique tu médico, pero eso no sustituye la profilaxis del parto.
- Parto prematuro. Si el parto se adelanta a la semana 35, probablemente aún no tengas el resultado del cribado. Al ser un factor de riesgo por sí mismo (menos de 37 semanas), se aplica directamente la profilaxis.
- Cesárea programada. Si tienes una cesárea electiva antes de que empiece el trabajo de parto y con las membranas íntegras, las guías no recomiendan la profilaxis, porque el bebé no atraviesa el canal vaginal. Si el trabajo de parto o la rotura de membranas se adelantan a la cesárea, la situación se reevalúa.
- Alergia a la penicilina. Avísalo siempre y desde el principio. El equipo elegirá la alternativa adecuada según el tipo de alergia y, si es necesario, el antibiograma de tu cultivo. No es un problema: hay opciones eficaces para todos los casos.
- Parto en casa o en casa de partos. Si tu plan es un parto fuera del hospital, comenta el resultado del cribado con tu matrona con antelación: la logística de la profilaxis intravenosa debe estar prevista.
Si aún no tienes clara tu fecha probable de parto, la herramienta de Fecha probable de parto te ayuda a situar en qué momento del tercer trimestre te encuentras y a no perder la ventana del cribado.
Dudas frecuentes y errores comunes
«Si doy positivo, ¿mi pareja también debe tratarse?» No. El estreptococo del grupo B no es una infección de transmisión sexual y no se trata a la pareja. Tampoco tiene sentido hacer pruebas a otros miembros de la familia.
«¿Puedo hacer algo para que el cultivo salga negativo?» No hay dieta, probiótico ni remedio casero con evidencia sólida para eliminar la colonización de forma fiable. Algunos estudios exploran el papel de ciertos probióticos, pero los resultados no son concluyentes y ninguna guía los recomienda como estrategia. Ahorra tu energía para cosas con evidencia.
«¿El test se repite si el embarazo se prolonga?» En general no, salvo que tu centro tenga un protocolo distinto. El cultivo de la semana 35-37 se considera válido durante varias semanas; si el embarazo se alarga mucho más allá de la fecha prevista, tu equipo valorará la situación.
«¿Y la lactancia?» El estreptococo B no es motivo para evitar la lactancia materna. La leche materna, de hecho, aporta defensas al recién nacido. La profilaxis del parto no interfiere con el inicio de la lactancia.
Lo esencial que debes recordar
- El cribado del estreptococo del grupo B se hace entre la semana 35 y la 37: un hisopo rápido e indoloro de vagina y recto.
- Un resultado positivo no significa enfermedad: significa que recibirás antibióticos intravenosos durante el parto, una medida sencilla y muy eficaz.
- Lo ideal es iniciar el antibiótico al menos 4 horas antes del nacimiento; el fármaco habitual es la penicilina G.
- Los antibióticos orales tomados durante el embarazo no previenen la infección neonatal: el tratamiento eficaz es el intravenoso durante el parto.
- Si el resultado se desconoce al ponerte de parto, se aplican criterios de riesgo (prematuridad, rotura prolongada, fiebre).
- Tras el nacimiento, vigila al bebé: fiebre, decaimiento, rechazo del pecho, irritabilidad o dificultad para respirar son motivos para pedir ayuda urgente, hable el cultivo que hable.
Conocer este protocolo de antemano tiene una ventaja silenciosa: cuando llegue el día del parto y te propongan la vía con antibióticos, no será una sorpresa ni un motivo de alarma, sino exactamente lo previsto. Y eso, en un momento de tanta intensidad, no tiene precio.
Preguntas frecuentes
¿Duele la prueba del estreptococo del grupo B?
No. Se toma una muestra con un hisopo del tercio inferior de la vagina y del recto, dura unos segundos y como mucho resulta ligeramente incómoda. No requiere ayuno ni preparación especial.
Si doy positivo, ¿puedo tomar antibióticos antes del parto para eliminarlo?
No es útil. La colonización por estreptococo B tiende a reaparecer tras un tratamiento oral, por lo que la evidencia indica que lo eficaz es el antibiótico intravenoso durante el parto, no antes.
¿El estreptococo B puede afectar a mi bebé después de nacer?
La profilaxis durante el parto previene la mayoría de los casos de enfermedad de inicio temprano. Aun así, vigila al bebé: fiebre, decaimiento, rechazo del pecho, irritabilidad o dificultad respiratoria son motivos para pedir ayuda urgente.
Mi test fue negativo, ¿significa que no hay ningún riesgo?
Un negativo reduce mucho el riesgo, pero la colonización puede ser intermitente. Si aparecen factores de riesgo durante el parto (fiebre, rotura prolongada de membranas), el equipo puede indicar la profilaxis igualmente.
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